Campeonato de Europa del 2005
A veces lo complicado resulta ser fácil y lo imposible parece posible!
„Nosotros vamos a organizar el Campeonato Europeo de Doma Clásica" es una frase que ejemplifica esta cita. La pronunció Ullrich Kasselmann en Hagen am Teutoburger Wald, en el año 2005, dirigida a sus empleados y socios. Se quedaron bastante sorprendidos porque quedaban 14 días escasos antes de la cita de la Copa Europea.
Moscú, el lugar designado de las pruebas, se había retirado de un día para otro como organizador de la Copa Europea. Antes de la dimisión ya habían surgido discrepancias con la Federación Ecuestre Internacional (FEI). Un pequeño municipio en el Osnabrücker Land sustituyó a la metrópolis rusa. En el lejano Moscú tal vez se contara con una anulación, pero en Lausanne - la sede de la Federación en cambio - uno supone que reinaría, cuando menos, un cierto nerviosismo.
Los observadores externos, todavía en la actualidad, describen lo que pasó en la comarca de Osnabrück, como una pequeña maravilla. En cuestión de muy poco tiempo, el ZDF (2º canal de televisión alemana) declaró que no querían privar a los espectadores de esa historia y registró además un alto índice de audiencia . El municipio de Hagen a.T.W., la ciudad de Osnabrück y la comarca prometieron su apoyo y, en cuestión de minutos, los colaboradores imprescindibles de Kasselmann, como el montador de tribunas, el instalador de carpas de alquiler, el montador de boxes, obreros, y expertos en hostelería y competiciones hípicas, todos ellos se pusieron en marcha. Fueron los detalles y el perfecto funcionamiento de la red Kasselmann los que hicieron que Hagen a.T.W., la localidad pequeña, destacara por encima de Moscú, la gran ciudad.
El equipo se había encargado de todo, no sólo de lo más necesario para la práctica del deporte, sino también de todo lo que rodea a un evento de esta índole y le proporciona ese toque especial. Desde la inauguración ante el Ayuntamiento de la ciudad de Osnabrück, pasando por la recepción ofrecida a los periodistas procedentes de unas 18 naciones, hasta la Kiss-and-Cry-Corner para los jinetes.
Tanto la resonancia que tuvo entre los jinetes como la respuesta de los espectadores le dieron la razón al dúo de Kasselmann y Schockemöhle. Los dos socios de Baja Sajonia hicieron gala de una gran audacia y aceptaron el desafío, una manera de actuar que les ha hecho dignos de un enorme respeto.









